KILIMA

Todo me llevaba a él: el mar, las formas de las nubes, el silencio que se extendía por encima de los hombres. A lo lejos, vencedor absoluto en el estrépito de la creación de la Tierra, se alzaba el monte, solitario como un pensamiento escapado de la conciencia del mismo Dios. Por detrás de él comenzaba a despertar el astro que, pudiendo derretir sus picos nevados más rápidamente que los de cualquier otro monte, decide no hacerlo: es su manera de mantener sagrado lo que nació sagrado. El techo de África permanece, gracias al sol, intocable en su sueño eterno.

A lo lejos se alzaba el monte, solitario como un pensamiento escapado de la conciencia del mismo Dios.
Detalles de la imagen
  • TítuloKILIMA
  • PaísTanzania
  • AñoJunio 2012