ZAMBEZI

No siempre es fácil comprender la naturaleza. De hecho, no siempre estamos dispuestos a comprenderla. La amamos cuando es hermosa y exuberante y se abre a nosotros; cuando los pies pisan la tierra y se mojan en el barro y las manos pueden tocar las flores y aclararse en el agua del río. La amamos cuando el espejismo de la superioridad se apropia de nosotros y nos convence de que somos dioses capaces de dominarla. Pero la naturaleza, tarde o temprano, exhibe su supremacía mostrándonos que puede ser tan cruel, terrible y áspera como los humanos cuando partimos con asfalto su vientre en dos mitades. Me pregunto si podremos comprender del todo a la naturaleza, tal vez sobrevolando sus cataratas dentadas que nos recuerdan que el mordisco final puede llegar en cualquier momento.

La naturaleza se abre a veces a nosotros, hermosa y exuberante. Pero, tarde o temprano, exhibe su supremacía mostrándonos que puede ser cruel, terrible y áspera…
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