FITZ ROY

La naturaleza crea los ríos, los cielos y las montañas, y lo hace como un niño que construye castillos en la arena: con una inocencia responsable que inspira ternura y admiración en quienes contemplan la obra acabada. Ella, la naturaleza, no repartió cualidades entre sus creaciones: no determinó que sus ríos, sus cielos y sus montañas serían bellos y soberbios, o feos y vergonzosos. La naturaleza, como el niño que manipula la arena en la orilla de la playa, se limita a dar a luz en un remoto silencio que no admite palabras, sino sólo, y tal vez, algún suspiro.

La naturaleza, con una inocencia responsable, crea silencios remotos que no admiten palabras, sino sólo, y tal vez, algún suspiro.
Detalles de la imagen