VENCEDORA

La mayor batalla que la humanidad decidió librar ya está perdida. Casi ningún ser humano lo sabe. De ahí su lucha y sus tentativas de control. Todas surgen de una ignorancia tan honda que pocos se adentrarán en el túnel oscuro que los llevaría a descubrirla. La naturaleza es su supuesto adversario. Por eso ellos intentan limitarla, encerrarla en sí misma, controlar y predecir sus efectos, que, dicen sobre tarimas y ante micrófonos, son letales, dañinos, mortíferos. Ella mora en la quietud sin reaccionar a los ataques. Sólo bordea las barreras e inunda, con una inocencia de bebé recién nacido, los mundos que nunca dejaron de pertenecerle. La naturaleza se sabe vencedora: por eso no reclama su trofeo.

La naturaleza se sabe vencedora: por eso no reclama su trofeo.
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