CÓNICO

No puedes ser pionero de nada, salvo de ti mismo. Coronas cimas siguiendo las huellas que otros han dejado; sin embargo, esa cima que ayer fue del caminante anterior a ti, hoy es tuya, es tu cima: hoy eres tú su pionero. La cima está ahí constantemente; si no la ves, es porque todavía no has aprendido a desembarazarla de las nubes que se dejan arrastrar por el viento. Pero escucha: quédate quieto un instante, y escucha su murmullo. Esa leve caricia ululante contiene el premio a tu rebeldía, que se convierte en obediencia a medida que la honras y te entregas a ella, vacío de ti mismo.

Tu rebeldía se convierte en obediencia a medida que la honras esa caricia y te entregas a ella, vacía de ti mismo.
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