SUTIL

Despacio, entre las nubes, surge el gigante quieto que nadie ha visto todavía. Es un cúmulo de roca seca rodeado por otros cúmulos de roca seca, y todos, sin excepción, se sumergen en un baño de cúmulos de la sustancia que, sin ser vida, es la condición para que exista. Ella se apodera del cielo y de su luz, la moldea a su antojo, regulándola según sus caprichos. Quiere escapar del ojo humano, quiere que nadie descubra sus atajos y espirales, pero yo la estoy observando y puedo reconocer el poder de su juego y la sutileza con que concentra, en un instante, interminables siglos de omnipresencia del mundo.

Yo la observo y descubro la sutileza con que concentra, en un instante, interminables siglos de omnipresencia del mundo.
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