SAL

Recuerdo cuando, encerrado entre mis cuatro paredes blancas, soñaba con alcanzar paisajes remotos exentos de horizonte. Me imaginaba vagando en ellos como un astronauta perdido en la cara oscura de la luna. La idea de no encontrarle una meta a mi camino me hacía desear con más fuerza la aventura que, creía yo, nunca lograría realizar. Heme aquí ahora, en medio de este infierno blanco y frío, la nada amenazándome por los cuatro costados. Soy la encarnación de una injustificable claustrofobia, y caminar es un verbo que ha perdido su sentido. Sal corriendo.

En medio de este infierno blanco y frío, la nada amenazándome por los cuatro costados, caminar es un verbo que ha perdido su sentido.
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