MASA
El silencio, a veces, no se implica a sí mismo. El silencio puede nacer del ruido y regresar a él sin haberlo abandonado nunca del todo. Como la lluvia, el silencio cae, se congela, se agrupa en paredes descomunales que crujen con desafío. El silencio es grandioso y milenario como una masa de hielo y, como ella, puede ser cortante, puntiagudo. Por eso nadie quiere visitarlo cuando la tormenta agita las nubes y espesa el cielo. Y, sin embargo, si se queda solo, si intimida, si surge de la naturaleza con la sobria furia del rugido del león, es entonces, sí, cuando el silencio es más hermoso que nunca.El silencio es grandioso y milenario, como una masa de hielo, y, como ella, puede ser cortante y puntiagudo...
Detalles de la imagen