AZUL HIERRO

Desde la lejanía, la charquita azul parecía sólo un cúmulo de agua, un remanso imperturbable que rompían, en el horizonte, las montañas submarinas que luchaban por tocar el cielo. No me parecían reales, y quise comprobar que estaban ahí, exhibiendo su monumentalidad ante mis ojos asombrados. Me acerqué al lago y no necesité seguir mirando al horizonte. Lo obvio, lo real, estaba allí debajo, haciendo revivir a mis pies mojados de serenidad matutina. Un instante de silencio que dejó de estar oculto sólo para que yo lo contemplara.

Parecía sólo un cúmulo de agua… hasta que reveló su silencio para que yo lo contemplara.
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